Los jueves de 2011 en la casa-museo La Chascona (Fernando Márquez de la Plata 192, Bellavista, Santiago).

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miércoles, 8 de abril de 2009

Francisco Ide (Santiago, Chile, 1989)


Francisco Ide (Santiago, Chile, 1989), poeta y dibujante. Ha sido publicado en la antología de poesía joven de la editorial AYUN, en las revistas del Colegio 'Patafisico de Chile “Pataflexia” I Y II, en algunas revistas digitales como “Arte poetica” y “Revista Lamás Médula”, entre otras. Como dibujante ha sido publicado en la revista española “Dado Roto”, en “Pataflexia”, en la revista “Multitud” y en la exposición internacional duchampiana “Infraleve”. Actualmente estudia Literatura en la Universidad de Chile.


Más adentro

más adentro tus deditos oye, más adentro tus adentros,

ponme en la punta el borde de tu vértigo

o en alguna conclusión bifurca per cápita

que anide hundida en algún segmento del rebalse encéfalo

o se genere a destellos de sinapsis

u otros artificios como el cielo en la noche.

Una conclusión tuya y mía identificándose a gritos

por entre los fantasmas que son el pensamiento

algo como por ejemplo: eres el abismo de tu abismo.

Si me permites

puedo sumergirme en tu tajo abierto y jardín de lavanda

hasta el claustro de tu cerebro, bracear tus oscuridades.

Si me permites

puedo introducir objetos que fluctúen tus entrañas

hasta la raíz misma del pensamiento:

a ver, qué es esto? / y esto?/ y esto?

podrás decir que estoy en tu cabeza

concluir que tu nombre es mi nombre o Vladimir

según disponga la voluntad de mi trazo

el hedor el miasma el rictus el estertor

de mi escritura que sortea las palabras que siempre orbitan

o emanan del cadáver de algo

de unos labios que se acercan como caracoles avanzando a dentelladas

o unas boas empapadas en parafina,

tranquilidad o infierno

que devienen del pipazo fúnebre

como carnaval de pueblo,

por ejemplo.

Tú verás, no me interesa,

alguna vez algunos quisieron asaltar el cielo

y hallaron el cráneo de Dios vacío,

qué tragedia.

Ni de cabeza ni de palabra

se hace cargo uno de las nuevas formas,

en lo pensado y en lo dicho hay un dejo de lastre deletéreo

de autómatas releyendo en las noches

las caras cifradas por el pánico,

las luces que atajamos dilatados y nos metemos al bolsillo;

un dejo de lastre deletéreo

de autómatas releyendo el obituario de todas las risas alegres

que nos han llenado de miedo.

Hoy trato de pensar

que mis muertos no son mis muertos, todavía.

Te haré ver

lo mil veces visto

me ofrezco

ruleta rusa reloj de alarma

primera visión del día.

Te ofrezco la evidencia absoluta la herida extensa

que deja figurado cada paso mío al acecho de los tuyos

en la primavera el cadalso

los plátanos orientales de Salvador con Irarrázabal

una noche bajo mis ojos

que denota no más que el cansancio de alucinarnos

aunque la gente descifre en las ojeras un indicio de quizá que cosa

y no estén del todo errados,

yo los veré cómodamente

caber de lo más bien horizontales bajo la tierra

en una tétrica simetría de tetris

con ojeras y todo, alucinado, mitológico y hermoso

(créalo o no)

contemplando a la belleza amotinarse en todos los basureros

riéndome de puro gusto

y sin embargo.